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Prensa

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    REIVINDICAMOS LA CALIDAD DE NUESTRA MUSICA POPULAR

    Ensemble Diatessaron
    15.12.2016 – Diario Vasco – Mario García

    Ensemble Diatessaron lanza su segundo disco,”Godalet”, con canciones
    vascas de los siglos XVII y XVII, grabado en directo en el caserío Igartubeiti.

    Lo que diferencia a Ensemble Diatessaron de otras agrupaciones de música
    antigua es que sus componentes utilizan instrumentos de la época y, por
    tanto, su sonido es igual al que se pudo escuchar en los siglos XVII y XVIII.
    Es lo que caracteriza a los 23 temas que componen su segundo disco, titulado
    “Godalet”, en alusión a la conocida danza del vaso. Fue grabado el pasado
    1 de octubre en directo, en el concierto que Ensemble Diatessaron ofreció
    en el caserío-museo Igartubeiti, en Ezkio-Itsaso. En esa ocasión el ensemble
    estaba integrado por seis músicos: Maite Larburu, voz y violín barroco; Juanjo
    Vega, txistu, txirula y flautas de pico; Rafael Bonavita, tiorba y guitarra barroca;
    Joxean Pascual, espineta; Agustin Laskurain, percusionista, y Elena Murguía,
    viola da gamba baja y soprano, además de directora artística. Los seis son músicos
    profesionales en diferentes ámbitos, aunque unidos por su empeño de poner en
    un primer plano la música antigua. “Para nosotros es una reivindicación de la calidad
    de nuestra música popular”, aseguró ayer, en la presentación del nuevo disco, Elena
    Murguía, fundadora de Ensemble Diatessaron en 2000 y componente de la Orquesta
    Sinfónica de Euskadi. De la selección de temas y la armonización de melodías se ha
    ocupado Juantxo Vega, miembro de la Banda Municipal de Txistularis de Donostia y
    profesor de flauta en la Escuela de Música. También forma parte de la Bande de
    Txistularis donostiarra el percusionista Agustin Laskuarain, que se ha incorporado
    al ensemble para este disco. Una agrupación de esta naturaleza funciona por proyectos
    y no es fácil reunir a todos sus componentes, máxime cuando dos de sus miembros
    residen fuera de Euskadi como es el caso de Maite Larburu, la voz del disco, que
    vive y trabaja en Holanda, y Rafael Bonavita, que se desplaza desde Lleida. Por
    eso no hay de momento una previsión de conciertos, aunque no lo descartan para el
    próximo año.

    Para este disco, Juantxo Vega ha realizado una selección que combina melodías
    tradicionales muy conocidas popularmente, como “Aldapeko” o la que da nombre
    al disco, “Godalet dantza”, con otras menos oídas. No se ha pretendido realizar
    una selección geográfica de las canciones, pero Vega reconoce que sí hay una
    agrupación temática. “El patrimonio musical vasco de los siglos XVII y XVIII es muy
    rico y se podrían elaborar varios discos porque los temas abarcan múltiples aspectos
    de la vida: hay canciones de amor, de baile, de alegría o de oficios, como es el
    caso de “Iturengo Arotza” que cantaban las hilanderas”, explica. En “Godalet” se
    ha intentado además subrayar el marco en el que se grabó el disco, el caserío
    Igartubeiti y de ahí algunos de los temas guardan relación con la vida del baserri.
    Es el caso de “Sagar dantza”, la canción de cuna “Haurra eizu lo lo”, “Txori
    erresinola”, “Amonatxo” o la anteriormente referida “Iruten ari nuzu”.

    Las peregrinaciones

    Otro bloque de temas populares alude a las peregrinaciones religiosas y en este
    grupo Juantxo Vega ha incluido “Grande Chanson de St. Jacques”, “la canción más
    conocida del Camino de Santiago” y su versión en la música popular vasca, “Pelegria
    Naizela”, sin olvidar “Arantzazu kanta zaharra”. En la selección se ha contado con
    un tema llamado “Folías y más folías” que, con la duda de que su origen sea vasco,
    es una de las canciones más conocidas de la época barroca en España y Portugal,
    que también estuvo de moda en el País Vasco.

    Como señala el profesor y txistulari, “en tiempos pasados no existía la posibilidad
    de escuchar música con la facilidad con que lo hacemos ahora y es difícil imaginar
    la importancia que en esas épocas tuvo la música popular vasca. Entonces, la gente
    cantaba y bailaba en cualquier situación y circunstancia y de ahí que esa canción
    abordara todo tipo de situaciones y afectos”.

    Ensemble Diatessaron (nombre que se relaciona con los intervalos de cuarta) surgió
    en 2000 y grabó su primer disco en 2005 con el título de “Le Basque” como parte
    de un espectáculo en el Musikaste de Errenteria. Tuvo entonces tal demanda que
    en la actualidad está agotado. Este segundo CD se pone hoy a la venta distribuido
    por Elkar.

     

    Ensemble Diatessaron reúne canciones y danzas vascas
    de los siglos XVII y XVIII

    15.12.2016 – Noticias de Gipuzkoa

    Donostia – El grupo de música antigua Ensemble Diatessaron presentó ayer en el centro
    Koldo Mitxelena de Donostia Godalet, un nuevo disco en el que han reunido canciones
    y danzas populares vascas de los siglos XVII y XVII. El conjunto lo integran Elena Murguía
    (viola de gamba baja y soprano y dirección artística), Maite Larburu (voz y violín
    barroco), Juantxo Vega (txistu, txirula y flautas), Rafael Bonavita (tiorba y guitarra
    barroca), Joxean Pascual (espineta) y Agustín Laskurain (percusión). Juntos interpretan
    su repertorio con instrumentos y armonías de la época, “siendo fieles a las prácticas
    que eran comunes en el Renacimiento y el Barroco”. “Es música muy inspirada y hecha
    con pocos elementos pero capaz de transmitir emociones profundas; música que ha
    perdurado en el tiempo porque refleja bien la manera de ser y de sentir el pueblo”,
    aseguran desde Ensemble Diatessaron.

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    CON TODOS LOS SENTIDOS

    Musikaste Ensemble Diatessaron y Erregelak
    18.05.2005 – DV – María José Cano

    Si algo se puede afirmar del espectáculo que ofrecieron ayer las agrupaciones
    Ensemble Diatessaron y Erregelak en el Centro Cultural Villa de Errenteria es
    que fue un gran éxito. Los dos conjuntos, uno de instrumentos antiguos y el
    otro formado por dantzaris, se unieron en una inteligente, original y deliciosa
    propuesta que ahondó en los orígenes de nuestra música con mucho más
    que gusto. Para ello, se utilizaron varios elementos. La sabia combinación
    de instrumentos, todos ellos antiguos, con una base de violín barroco viola
    de gamba, y clave, a los que se unía en ocasiones la tiorba, en otras la guitarra
    barroca, la flauta o el txistu y la percusión, fue un acierto pero no el único. La danza
    también hizo que el encuentro fuera un regalo para los sentidos.

    Con un escenario oscuro, una iluminación tenue y el conjunto instrumental
    Ensemble Diatessaron dispuesto en una esquina del escenario, comenzó un
    concierto de casi una hora y media de duración en el que con una cuidada
    pero sencilla puesta en escena y una adecuada iluminación, la música y la
    danza nos transportaron a tiempos pasados. El programa se dividió en tres
    danzados y dos interludios musicales. El primero “Le Basque”, con coreografías
    cortesanas barrocas, persentó, en su mayoría, bailes de pareja. Los dantzaris,
    ataviados con trajes nobles y hermosos, ofrecieron danzas seductoras acompañados
    de música de Lully, Le Clerc o Campra. Las coreografías fueron todas del siglo
    XVIII en un interesante trabajo de investigación que además resultó muy atractivo
    en escena.

    La primera parte estrictamente instrumental llegó con la interpretación de la
    “Suite en mi bemol mayor” de Marian Marais. Tras ella los dantzaris de Erregelak
    volvieron a presentarse en escena con una parte titulada “Quirón & Axantiña” o
    “Ballet para una zíngara y su centauro”, con coreografías en su mayoría del
    bailarín Peio Otano. El famoso suletino contó con el acompañamiento de
    melodías populares tradicionales, que, eso sí, adquirieron un nuevo matiz
    con la nueva instrumentación. El violín, la viola de gamba, el clavecín y la
    tiorba dotaron de colores muy atractivos a estas conocidas piezas. El baile,
    por su parte, con un vestuario muy vistoso, resultó tan hermoso como la música,
    compuesta de piezas del folclore y de los cuadernos de Humboldt e Iztueta y
    Albéniz, autores de principios del XIX.

    Tras otro interludio instrumental, en el que Ensemble Diatessaron ofreció la
    Recercata, Fuga y Sonata en do menor de Senastián Albero, los instrumentistas
    y Erregelak interpretaron unos Divertimentos Galantes, de nuevo con una
    indumentaria diferente. Aquí las danzas se bailaron más en trío, comenzando
    con un Contrapás y un Minueto de von Humboldt y siguiendo con un precioso
    Fandango de Josefa Marco.

    Las improvisaciones sobre éste dieron paso a otras melodías tradicionales
    como las “Bizkaiko” Auritz dos “Zortzikos” cautivadores del Conde de Peñaflorida
    y Mazarredo y para terminar, las “Folias” de Vivaldi, dotadas de atrayentes timbres
    y unas no menos cautivadoras danzas. El espectáculo, realizado con todo el sentido
    del mundo -resultó fácil entender los orígenes de la música más popular- fue también
    un regalo para los sentidos por su belleza.
    María José Cano

    critica-ed

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    CÁLIDO RENACER

    Musikaste – Ensemble Diatessaron
    Aitor Álvarez – Diario Vasco – 2013

    Cuando en un concierto se mezclan diferentes estilos y disciplinas
    artísticas, y se hace con gusto y cariño, el resultado no puede ser
    más positivo. Ayer también se fue. Musikaste rememoró los 200 años
    de la que quema de San Sebastián con un concierto diferente en el
    que se fusionaron música, narración, canto y danza basándose en
    piezas que sonaban en la época. Si bien uno podía esperar cierto
    grado de especularidad con semejante cocktail de elementos, lo
    cierto es que Ensemble Diatessaron diseñó un evento muy calmado,
    cálido y sin sorpresas. En todo momento pareció comandar el más
    absoluto respeto a la crueldad sufrida por la ciudad hace dos siglos,
    y eso se percibió en la forma de abordar las obras y en delicada tímbrica
    de los instrumentos de época utilizados, como el pianoforte o la guitarra romántica.

    Dividido en tres partes, la formación elaboró el programa de forma
    que se intercalan piezas folclóricas con otras de carácter clásico,
    explorando de este modo la eterna relación entre lo popular y lo culto.
    Así funcionarion el primer y tercer bloque, con unas variaciones sobre
    “Hiru Damatxo” como hilo conductor y una parena de dantzaris
    acompañando algunas piezas. Se crearon momentos realmente
    bonitos. Pero fue el segundo bloque el más emotivo en el que la
    cálida voz de Julitxu Gysling nos narró y cantó, no sin acompañamiento,
    testimonios reales de la masacre. Realmente impactante.

     

    DONOSTIA 1813

    QUÉ REQUETEBIÉN
    LA QUINCENA ANDANTE / CRÍTICAEMECÉ

    Fecha: 29-VIII-2013. Lugar: Iglesia de Santiago de Zubieta.
    Programa: obras de Ludwig van Beethoven, Wolfgang Amadeus Mozart,
    W. Humbolt, Manuel Sagasti, Juan Ignacio Iztueta, Conde y Condesa de Peñaflorida, Mateo
    y Pedro Albéniz, Madame de Mazarredo, José Ignacio Larramendi, Fernando Sor, canciones
    populares. Intérprete: ‘Ensemble Diatessaron’ (Elena Martínez de Murguía
    -viola-, Juan Vega –txistu-, Rafael Bonavita -guitarra romántica-, Jean Pascual Guillot –pianoforte).
    Dirección musical: Elena Martínez de Murguía.

    Ha sido un concierto realmente bonito donde la voz humana ha estado solamente presente
    para recitar cantando el poema bilingüe ‘Entraban en las casas, batian zaspi zortzi’ de Sagasti
    luego ir dando cuenta de los hombres de bien que en Zubieta acordaron la reconstrucción de
    nuestra querida San Sebastián. El acertado programa elegido, en torno a la catástrofe agosteña
    de 1813, tuvo un antes, un entonces y un después perfectamente dife- renciados mediante obras
    previas, contemporáneas y posteriores a la masacre anglo portuguesa.

    Resultó realmente sorprendente y, a la par, entrañable, disfrutar del trabajo del txistulari Juan Vega,
    quien sustituyó la baqueta para percutir el tamboril por la agilidad de sus dedos de la mano derecha,
    creando una diversidad sonora de encanto. Precioso el zortziko del Conde de Peñaflorida, como la
    suite de danzas de Humbolt, y entrañable disfrutar, junto con los cuatro excepcionales músicos (todo
    elegancia Guillot al pianoforte, como Bonavita con la guitarra barroca), con la interpretación del Antiguo
    Himno de San Sebastián, en una adaptación de pureza sonora. Y en la calle Igentea siguen sin enterarse.
    Allí en Zubieta se volvió a coronar otro de los ocho miles de esta Quincena Musical. ¡Gracias Elena!


  • HACER FÁCIL LO DIFÍCIL

    Crítica Musikaste
    16.05.2012
    Emecé

    Nada más ver el programa del concierto asombra la belleza teórica y práctica de
    su contenido, en el que subyace profundo trabajo de investigación musicológica
    para ofrecer a los oídos dos consumistas de estos tiempos los trazos de cultura
    que quedaron de tonadas, canciones y músicas en el camino jacobeo en sus
    rutas norteñas, iniciadas en la Francia del siglo XVI, teniendo como eje la
    Navarra de hace ahora 500 años.

    Fue como si, al gozar de esta música nos adentráramos en el tejido social de
    aquella Europa. El concierto quedó integrado en cuatro partes: “Cillas y
    Ciudades”, “Iglesias y Catedrales”, “Capillas Reales” y “Artesanos y
    Peregrinos”, con joyas como el anónimo del siglo XVI “Une morse de Biscaye”,
    o la balada del Cancionero Musical de Palacio “Zut egon, ezin geldirik egon”,
    o las distintas versiones de la época de la afamada u anónima,
    “Chanson de St Jacques”. O con piezas de Anchieta, de Flecha o de
    Mudarra, quien hace un pleno gozo sobre en anónimo británico “Conde
    Claros inglés”. Enorme la calidad de los cuatro intérpretes que, con un
    sencillo decorado en caja negra, hicieron fácil lo difícil cantando, tocando
    y tañendo, y elevaron la materialidad de la escritura musical a cotas de
    evocadora y vivificante hermosura. La voz límpida de Mercedes Hernández,
    el sonido en trigo agostado de la flauta de Juan Vega, el cascabeleo de la
    vihuela de Rafael Bonavita y la caricia de la viola de gamba de Elena M, de Murguía,
    nos hicieron gozar.

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    SOLSTICIO MUSICAL EN GIPUZKOA

    La OSE y Vivaldi recibieron al verano en el planetario del KutxaEspacio.
    22.06.09 – Diario Vasco
    Unai Maraña, San Sebastián

    El público disfrutó y estuvo cómodo.
    Los ocho músicos de Ensemble Diatessaron tocaron ‘La primavera’ y ‘El verano’
    «A nuestro bebé le ha encantado porque hace sentir armonía y tranquilidad»

    El Solsticio musical bajo las estrellas propuesto para ayer por el KutxaEspacio y la
    OSE fue un auténtico éxito. Los espectadores, 140 por cada una de las cuatro sesiones,
    salían del planetario del museo donostiarra extasiados, relajados, despreocupados y
    cargados de energía para disfrutar de la nueva estación que comenzaba ayer. Los
    responsables de este milagro fueron Vivaldi, autor de Las cuatro estaciones, y el grupo
    Ensemble Diatessaron, compuesto en su mayoría por músicos de la OSE, que interpretó
    La primavera y El verano bajo las imágenes proyectadas en la cúpula de la sala. Era la
    primera vez que se realizaba una experiencia similar y el resultado no pudo ser más
    satisfactorio.

    Ambas obras fueron precedidas por sendas introducciones de carácter evocador.
    Corrieron a cargo de Garbiñe Garmendia, del departamento de comunicación del
    KutxaEspacio, y Mikel Cañada, coordinador del departamento de Educación de la OSE,
    quienes mostraron su alegría en nombre de los responsables de la iniciativa por
    compartir con el público «unos minutos de un día especial, celebrado por todas las
    culturas del planeta como una fiesta, en la que quemamos lo viejo y damos la
    bienvenida a lo nuevo».

    El primer tiempo de La primavera sonó bajo paisajes verdes, frescos, sembrados de
    flores y colores. Con el segundo, el lento, la calma se apoderó del planetario, dominado
    por el cielo estrellado de la estación. Y el tercero supuso un despegue desde la Tierra
    para visitar el resto de los planetas del Sistema Solar.

    El verano llegó con imágenes de nuestras playas más conocidas, ríos, piscinas y campos
    de trigo tostados por el sol, seguidos por el cielo nocturno del estío, culminado con un
    sobrecogedor viaje por la Vía Láctea al ritmo de compases de fuego. Las imágenes, montadas
    por Miren Millet, se acompasaban a la perfección con la música interpretada por los miembros del
    Ensemble Diatessaron: el violín solista Francisco Herrero, los también violines Itziar Prieto
    y Ortzi Ohiartzabal, la viola y directora Elena Martínez de Murguía, el violonchelo Gabriel
    Mesado, el contrabajo Andras Cserna, el archilaúd Rafael Bonavita y Loreto Aramendi al clavecín.
    La agrupación había ensayado dos días en el planetario para sincronizarse con los
    vídeos editados por Millet a partir de una grabación. La partitura la conocen «casi de
    memoria», según su directora. La música barroca es su especialidad y Las cuatro
    estaciones, «un clásico universal que no pasa de moda porque conecta directamente con
    el alma, a través de los siglos y las fronteras», elogia. Pero la preparación y la
    familiaridad no restaron «emoción» al directo.

    Encantados
    «A nuestro bebé, Jon, le ha encantado», comentaba un satisfecho Óscar, de Donostia,
    acariciando el vientre de su compañera Itziar. La criatura nacerá en agosto y en casa le
    ponen música clásica, porque hace sentir «armonía y tranquilidad». Óscar, educador
    social, percibió durante la experiencia que el público se miraba más entre sí que en otros
    espacios, y las miradas transmitían «proximidad, dulzura y disfrute».
    Susana, en cambio, estuvo «un poco tensa» porque estaba pendiente de su hija Maider,
    de 11 meses, pero la pequeña no lloró, todo lo contrario. Miraba atónita y aplaudía,
    aunque «también jugaba con el asiento de delante». Madre e hija salieron encantadas y
    relajadas. Javier y Patricia acudieron con su hijo Ander, de 10 meses, pero ella tuvo que
    salir con el niño porque la sesión coincidió con su hora de comer. A Javier le encanta
    Vivaldi y habría escuchado toda la obra, «muy potente», de la que se queda con El
    invierno.

    Fue tal el éxito de público de las dos sesiones matutinas de Solsticio musical bajo las
    estrellas que la organización decidió celebrar dos más por la tarde, éstas con música
    grabada.

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    BACH

    Dos Veces Buenos
    Iñigo Arbiza

    17. UDABERRIKO MUSIKALDIA
    Intérpretes. Ensemble Diatessaron: Olatz Saitua (soprano) Guy Ferber (trompeta
    barroca), Elena Martínez de Murgia (dirección y violas). Programa. J. S. Bach:
    Concierto de Brandemburgo nº 2 en Fa mayor y Cantata BWV 51, Jauchet Gott in allen
    Landen ; G. Ph. Telemann: Cuarteto en La menor. Fecha y lugar. 24/05/08.
    Convento de Santa Cruz. Azkoitia. Incidencias. Aforo casi completo. Varias monjas asistieron en
    clausura y una de ellas grabó el concierto en vídeo.

    Elena Martínez de Murgia transmite su entusiasmo siempre que interpreta repertorios
    barrocos, lo hace ante la viola de gamba y la viola de brazo, pero en el caso que hoy nos
    ocupa su mayor mérito no radica sólo en lo explicado, sino en el logro que supone saber
    hacerlo también a sus compañeros de conjunto a favor de un resultado realmente bueno
    como el que obtuvo su Ensemble Diatessaron en el breve concierto ofrecido en el
    precioso escenario barroco del convento azkoitiarra de Santa Cruz.

    Un concierto dedicado casi en exclusiva a Juan Sebastián Bach con dos obras de sobra
    conocidas para el gran público, cosa que no dejó de sorprender conociendo el vasto y a
    la vez desconocido repertorio del citado ensemble. No fue obstáculo ni cortapisa porque
    escuchar las citadas obras supuso un inmenso placer para el oído. Aunque como suele
    ocurrir siempre que un grupo toca con instrumentos originales costó que el oído se
    acostumbrase a una afinación diferente a la que acostumbramos. En esa afinación radicó
    precisamente uno de los mayores atractivos de lo ofrecido, en un sonido distinto, lleno
    de matices y en el que se entreveía claramente el esfuerzo sobre añadido con el que los
    músicos tuvieron que bandearse para que la cosa cuajara.

    El Concierto de Brandemburgo nº 2 sonó vivo, lleno de color, el Cuarteto en La menor de Telemann
    sonó espléndido con un trabajo bien conjuntado y equilibrado de flauta, violín y oboe,
    para terminar con la cantata donde se incluyó la trompeta que Ferber supo hacer brillar,
    y la voz de la soprano Olatz Saitua que entró airosa en el aria Jauchzet Gott y triunfante
    en el Alleluja final, aunque su trabajo vocal no siempre mantuvo una posición
    determinante quedando tapada por el sonido instrumental, que por otra parte, resultó
    muy correcto y homogéneo.

    En cualquier caso cabe decir que el concierto fue estupendo
    y supo a poco, hubiéramos agradecido la inclusión de una obra más, aunque como dijo
    aquel, si lo bueno breve, dos veces bueno.

Date: marzo 19, 2013